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Elisee supera obstáculos y sacrificios para al final levantar una medalla en los Centroamericanos

SANTO DOMINGO.- Desde niño la vida golpeó con dureza a Jonathan Elisee, su padre desapareció en una embarcación cuando el hoy medallista de bronce en lucha grecorromana contaba con solo dos años.

Cuando los sueños que tenía su progenitor Jhon Gaston perecieron en las aguas del Mar Caribe, nacieron los sacrificios del luchador.

A su madre, Andrea Martínez Jerez le correspondió llevar sobre sus hombros la pesada carga familiar y sacrificios que implica un hogar, pues aparte de Elisee otros dos hijos integran el núcleo del hogar.

Pero esto no impidió que el hoy medallista tuviera sus ambiciones y emprendiera una carrera deportiva en su natal en el barrio San Pedro en San Francisco de Macorís, en su caso la lucha grecorromana.

Hoy, Elisee alcanzó su principal logro tras conquistar la medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos tras derrotar 3-2 a Irving Salazar, de México.

Su presea es un premio a los constantes sacrificios a los que por años ha tenido que someterse para echar hacia adelante en la lucha olímpica del país.

Muchos, muchos fueron sus respuestas cuando se le preguntó por los constantes esfuerzos para llegar al menos a disputar la presea de bronce.

En el hogar, su progenitora en la actualidad sostiene la familia con un pequeño negocio de ventas de pastelitos, y elaboración de masas de estos, el cual realiza junto con sus dos hijas.

“Mi madre ha sido una sacrificada todo el tiempo, ha luchado con tenacidad desde joven para que en la casa haya lo necesario para poder vivir”, expresa el atleta de 21 años.

“Siempre me daba mi dinerito para poder ir a practicar, sin ella no podía haber estado aquí y competir con esa gallardía”, señala.

Comprar un solar

Elisee no lo piensa mucho y con el monto de 100 mil pesos que le darán por su presea de bronce espera ayudar a la compra de un solar para su madre, quien siempre ha vivido alquilada.

“Esos son mis planes, se lo merece, es tiempo de que viva un poco más confortable”, expresó el luchador con júbilo, luego de su combate.

Las precariedades para entrenar

Nada ha sido color de rosa en su batalla por ascender a los primeros planos, Elisee ha transitado de unas precariedades a otras.

Incluso, expresa que entrenar ha sido un sacrificio, tras su triunfo se queja de la constante falta de energía eléctrica en el lugar de prácticas, los colchones para dormir en pésimas condiciones entre otros.

PEDRO BRICEÑO-LISTIN DIARIO

Redacción

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